Estadounidense · Postre · Fácil
Budín de Plátano
Capas de cremosa natilla de vainilla, rebanadas de plátano maduro y suaves galletas de vainilla que se funden en puro consuelo sureño. Sabe aún mejor al día siguiente, cuando las galletas se convierten en una felicidad tipo pastel.
La receta completa en 60 segundos
Budín de Plátano, en 5 ideas
- Usa plátanos maduros pero aún firmes: los muy maduros se vuelven puré y sueltan jugo en el budín.
- Presionar el plástico sobre el budín evita que se forme nata mientras se enfría.
- El reposo de una noche es el secreto: las galletas se suavizan en capas tipo pastel que hacen el postre.
- Mezcla las rebanadas de plátano en un poco de jugo de limón si necesitas rebanarlas antes, para mantenerlas brillantes.
- Para un giro retro, pon o decora merengue encima y dóralo en el gratinador en vez de usar crema batida.
Lo que necesitas
Ingredientes
- 3/4 taza de azúcar granulada
- 1/3 taza de harina de trigo
- 1/4 cucharadita de sal
- 3 tazas de leche entera
- 4 yemas de huevo grandes
- 2 cucharadas de mantequilla sin sal
- 2 cucharaditas de extracto de vainilla
- 1 caja (11 onzas) de galletas de vainilla
- 4 plátanos maduros, en rodajas de 1/4 de pulgada
- 1 taza de crema para batir, batida con 2 cucharadas de azúcar glas
Cómo hacerlo
Preparación
- En una cacerola, bate el azúcar, la harina y la sal. Incorpora la leche y las yemas hasta lograr una mezcla lisa.
- Cocina a fuego medio, revolviendo sin parar, hasta que espese y burbujee, unos 8 a 10 minutos.
- Retira del fuego e incorpora la mantequilla y la vainilla hasta que la mantequilla se derrita. Deja enfriar 10 minutos, revolviendo de vez en cuando.
- En un refractario de 9x13 pulgadas, extiende un tercio de las galletas en una capa, cubre con un tercio de las rebanadas de plátano, luego vierte un tercio del budín. Repite dos veces más.
- Cubre con plástico presionado directo sobre la superficie y refrigera al menos 6 horas o toda la noche.
- Unta la crema batida encima y agrega unas galletas trituradas justo antes de servir.
Las galletas de vainilla de marca propia cuestan como la mitad que las de marca y saben idéntico una vez que absorben el budín.