Italiana · Plato Principal · Media
Spaghetti Carbonara
La pasta más famosa de Roma. Salsa sedosa de huevo y pecorino que cubre cada hebra, con guanciale crujiente. Sin crema, jamás.
La receta completa en 60 segundos
Spaghetti Carbonara, en 5 ideas
- El guanciale le gana a la panceta, pero la panceta le gana al tocino. El guanciale es cachete de cerdo curado con un sabor más profundo. La panceta es un buen sustituto. El tocino funciona en un apuro pero trae una nota ahumada que no es tradicional.
- Los huevos a temperatura ambiente se mezclan más suave. Los huevos fríos directo del refrigerador tienen más probabilidad de cuajarse al tocar la pasta caliente. Sácalos cuando pongas el agua.
- Ralla el queso fino. Un microplane o los hoyos pequeños del rallador de caja te dan queso que se funde en la salsa en vez de hacer grumos.
- Guarda más agua de la pasta de la que crees necesitar. Dos tazas mínimo. Siempre puedes agregar más, y no puedes regresar por ella una vez escurrida la pasta.
- Trabaja rápido al final. Ten tus tazones listos, tu queso rallado, tu pimienta molida. Los últimos dos minutos van rápido y el plato está mejor en cuanto se junta.
Lo que necesitas
Ingredientes
- 12 oz de spaghetti
- 5 oz de guanciale, en tiras pequeñas (la panceta también funciona)
- 3 huevos grandes, a temperatura ambiente
- 1 taza de pecorino romano finamente rallado, más para servir
- 2 tsp de pimienta negra molida grueso
- Sal para el agua de la pasta
Cómo hacerlo
Preparación
- Hierve una olla grande de agua bien salada a hervor fuerte. El agua debe saber a mar.
- Mientras se calienta el agua, pon el guanciale en una sartén grande fría y llévala a fuego medio. Deja que la grasa se derrita lento, revolviendo de vez en cuando, hasta que las piezas estén crujientes y doradas, unos 8 minutos. Retira la sartén del fuego.
- En un tazón, bate los huevos con el pecorino y la pimienta negra hasta formar una pasta espesa. Reserva.
- Cuece el spaghetti hasta que esté un poco antes de al dente, como un minuto menos de lo que dice el paquete. Antes de escurrir, saca al menos 2 tazas del agua almidonada de la pasta. Esto es oro líquido.
- Mezcla la pasta escurrida en la sartén con el guanciale. La sartén debe estar tibia pero no ardiendo. Si está muy caliente, los huevos se revuelven.
- Vierte la mezcla de huevo y queso sobre la pasta, mezclando rápido y sin parar. Agrega chorros del agua caliente de la pasta poco a poco, mezclando, hasta que la salsa se ponga brillante y cubra cada hebra. Debe verse cremosa, no a huevo.
- Sirve de inmediato en tazones tibios con más pecorino y otra vuelta de pimienta. La carbonara no espera a nadie.
La temperatura lo es todo. La sartén debe estar lo bastante tibia para fundir el queso pero lo bastante fría para que los huevos queden sedosos. Si te pone nervioso, mezcla la pasta y la salsa en un tazón grande tibio en vez de la sartén.